La centralidad de las misiones para extender la gloria de Dios

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La salvación de las almas es la demostración más grande de la misericordia de Dios y su gracia. Este acto divino no solo rescata a los pecadores de la condenación eterna, sino que también revela el carácter amoroso y justo de Dios en toda su plenitud. El propósito de Dios para salvar al hombre es que puedan tener la dicha de disfrutar de la gloria de Dios, que es su misión superlativa, lo más deseado por Dios, el fin por el cual todas las cosas concernientes a la redención fueron ordenadas desde antes de la fundación del mundo – Ef. 1. Esta verdad eterna subraya que la salvación no es un fin en sí misma, sino un medio para exaltar la gloria divina en la creación.

La importancia y comprensión bíblica de las misiones debería surgir naturalmente de una lectura consciente y cuidadosa de la Palabra de Dios.

A través de su misericordia Dios salva a los pecadores (Ef. 2:4), y estos glorifican a Dios. Esto es lo que debe haber ocurrido en cada uno de nosotros. Vidas redimidas son vidas nuevas que viven con un sólo propósito: Glorificar a Dios. De esta manera, la transformación personal se convierte en un testimonio vivo de la obra redentora de Dios. Ocurre el efecto inverso de Romanos 1:21-23 donde el apóstol Pablo muestra cómo los hombres, por causa del pecado, no glorificaron a Dios y cambiaron Su gloria Es el cambio en las personas que ya no están destituidas de la gloria de Dios. Esta inversión radical restaura la relación rota entre el Creador y la criatura, permitiendo que los redimidos reflejen la gloria divina en su vida diaria. Entonces ahora entendemos que las misiones es el plan de Dios para hacer conocida Su misericordia y que Él sea glorificado. Por consiguiente, las misiones no son un accesorio opcional en la vida de la iglesia, sino el vehículo principal para extender la misericordia y la gloria de Dios a todas las naciones.

Uno de los textos más hermosos y reveladores del Nuevo Testamento es Filipenses 2:5-11 donde se describe la humillación y exaltación de Cristo. El versículo 11 nos dice que llegará el día en que todos doblarán su rodilla para confesar que Jesucristo es el Señor y, dice el apóstol Pablo, lo harán para gloria de Dios Padre. Aún en ese momento sublime se haré más que evidente que la razón de todas las cosas y el reconocimiento final de la persona de Jesucristo será para que la gloria de Dios se proclame.

Por eso este artículo está titulado como “La centralidad de las misiones para extender la gloria de Dios”. Esta centralidad resalta que las misiones ocupan un lugar primordial en el propósito eterno de Dios, conectando directamente con su deseo de ser glorificado en toda la creación. La importancia y comprensión bíblica de las misiones debería surgir naturalmente de una lectura consciente y cuidadosa de la Palabra de Dios. Es decir, debería ser el flujo normal de pensamiento al considerar cuál es la misión de Dios. De esta forma, una aproximación bíblica a las misiones no surge de estrategias humanas, sino de una inmersión profunda en las Escrituras que revela el corazón de Dios para el mundo.

Esto es lo que ocurre con el razonamiento del apóstol Pablo en muchos lugares de sus escritos: La gloria de Dios, el nombre de Dios, la excelencia de Dios y de Cristo son destacadas y aparecen como sostén necesario de sus enseñanzas. Por ejemplo, Pablo relaciona la vida matrimonial con la relación de Cristo y la iglesia (Ef. 5:22-27). Relaciona la comida y la bebida con el hecho de que vivimos para Cristo (Ro. 14:8-17).

Romanos 15:7-21 destaca la importancia de las misiones con relación a la gloria de Dios. Aún desde el hecho de cómo los creyentes nos relacionamos unos con otros y cómo nos edificamos y tenemos un mismo sentir (Ro. 15:7). Pero, justamente en este caso, tiene que ver con la manera esto influye en la extensión misionera y de hecho la extensión de la Gloria de Dios. Esta conexión muestra cómo la unidad y edificación de la iglesia local sirven como plataforma para la expansión misionera, ampliando la gloria de Dios más allá de las fronteras locales.

La salvación por causa de su misericordia genera una respuesta de glorificación de los pecadores.

El motivo de las misiones – Romanos 15:7-9

La gloria de Dios es central en estos versículos. Esta centralidad enfatiza que todo aspecto de la salvación y la misión gira en torno a exaltar a Dios. La obra de Cristo tuvo que ver con la gloria de Dios. Todo su ministerio tuvo que ver con glorificar a Dios. Esa fue su principal misión. Por lo tanto, cada milagro, enseñanza y sacrificio de Jesús apuntaba a revelar y magnificar la gloria del Padre. Esto ocurre a través de su obra de redención y se puede apreciar al hacer un repaso de la epístola a los Romanos, especialmente desde el capítulo 3 en adelante. Este repaso nos recuerda cómo la redención en Cristo resuelve el problema del pecado y manifiesta la justicia y misericordia de Dios. Conforme a Romanos 15:9, esto ocurre a través de la salvación de las almas. De esta manera, cada alma rescatada se convierte en un testimonio vivo de la gloria divina.

La obra de Cristo tuvo que ver con la misericordia de Dios. La misericordia de Dios nos es extendida por pura gracia. La salvación por causa de su misericordia genera una respuesta de glorificación de los pecadores. Así, la misericordia no solo salva, sino que también provoca una adoración eterna en los redimidos. La gloria de Dios siempre ha sido la razón principal de todo y por eso, la misión de Dios y las misiones son subordinadas a ese fin. Por consiguiente, cualquier esfuerzo misionero debe estar alineado con este propósito supremo, evitando enfoques centrados en el hombre.

Si entendemos esto de manera sólida, nuestra visión completa de toda la vida cristiana cambia. Pasaremos tiempo con Dios, tiempo para conocerlo, tiempo para adorarlo, tiempo para obedecerlo. Todo se orienta hacia la gloria de Dios, transformando nuestra perspectiva diaria y eterna.

El beneficio de las misiones – Romanos 15:9-14

Por esta razón decimos que Romanos 15:9-13 proveen la idea principal que es que la unidad y la edificación de la iglesia local benefician la extensión misionera, lo cual a su vez extiende la gloria de Dios. Es decir, la unidad de la iglesia beneficia las misiones. Romanos 15:7-13 enfatiza que recibirnos unos a otros como Cristo nos recibió glorifica a Dios y promueve la unidad. Esta unidad no es un fin en sí misma, sino que fortalece el testimonio colectivo de la iglesia ante el mundo.

La edificación de la iglesia beneficia las misiones. Versículos como Romanos 15:14-16 muestran que Pablo ve su ministerio como una ofrenda sacerdotal, edificando a los gentiles para que sean aceptables a Dios. La edificación interna prepara a la iglesia para su rol misionero. Las misiones benefician la gloria de Dios. El cambio de prosa en a verso en estos versículos es intencional. Pablo cita el Antiguo Testamento y lo hace de forma increíble. El cita cuatro pasajes: uno del Salmo 18, otro de Deuteronomio 32, uno del Salmo 117, y uno de Isaías 11. Con esto quiere mostrar que el resultado final es que más personas de todas las naciones glorifiquen a Dios, cumpliendo promesas citadas en esos pasajes.

El mensaje de las misiones – Romanos 15:14-21

Pablo resume su ministerio misionero en Romanos 15:14-21, destacando elementos clave que definen el mensaje de las misiones.

La bondad de Dios (14-15)

Pablo alaba la bondad y conocimiento de los romanos, pero les recuerda la gracia que le fue dada para ministrar. La bondad de Dios en la salvación motiva la misión.

El ministerio de Dios (15-16)

Pablo se ve como un ministro de Cristo, ofreciendo a los gentiles como sacrificio aceptable. El ministerio misionero es una extensión del sacerdocio de Cristo.

El evangelio de Dios (16)

El mensaje de las misiones no requiere modificación; es el evangelio de Dios. Creer en 1 Corintios 15:1-4 implica rechazar adaptaciones modernas; ya que el evangelio es eterno y suficiente.

Los méritos de Cristo (17)

El mensaje de las misiones requiere que nos veamos como representantes, como heraldos y no como originadores de una solución para el pecado. Todo el mérito le pertenece a Cristo.

El poder de Dios (18-19)

Esto es básico. Esto es lo que promete Hch 1:8; es lo que reclama Jn. 3 a través del nuevo nacimiento, es lo que Pablo le recuerda a Tito en 3:5-6. Lo recuerda a los Corintios en 1 Co. 2:4; la debilidad y el sentido de debilidad también son necesarios (2 Co. 4:7), para que la excelencia sea de Dios y para que sea efectiva la destrucción de fortalezas (2Co. 10:4); porque cuando se lucha en la predicación es según la potencia de Dios que obra poderosamente, Col. 1:29.

La responsabilidad del hombre (20)

El mensaje de las misiones requiere esfuerzo. La palabra esforzándome proviene del griego filotiméomai, y que significa básicamente amor por lo valioso y honorable. ¿Qué es lo valioso para Pablo entonces? El nombre de Cristo. Así también lo expresa Juan cuando explica la razón por la que muchos han salido a predicar: por amor de su nombre (3 Jn. 1:7).

El desenlace seguro (21)

Pablo cita una vez más el Antiguo Testamento. Is. 52:15 tiene que ver con la atracción que Dios hará hacia los pecadores. El mensaje de las misiones es un mensaje con un desenlace seguro. Pablo le dice a Timoteo que él todo lo soporta por amor a los escogidos (2 Ti. 2:10), lo cual indica que su labor y la labor de cualquier misión que busca que Dios sea glorificado, es una labor con un desenlace seguro y victorioso.

Conclusión

Debemos recuperar la memoria, debemos recordar para qué hemos sido salvados. Esta recuperación es esencial para reavivar nuestra pasión por la misión de Dios en nuestras vidas diarias. La iglesia debe recordar que el evangelio es el evangelio de la gloria de Cristo. Esta verdad central nos impulsa a proclamarlo con fidelidad, reconociendo su poder transformador. Hace falta que repasemos el propósito de la Gran Comisión que es el plan de Dios para dar a conocer su gloria. Este repaso nos motiva a alinear nuestras vidas y ministerios con el mandato de Cristo.

Nuestro evangelismo debe ser uno que refleje la búsqueda de adoradores y no nuevos miembros para la iglesia. De esta manera, enfocamos nuestros esfuerzos en la transformación eterna, no en el crecimiento numérico superficial. La iglesia local debe buscar el beneficio y la edificación de otros hermanos para la gloria de Dios y porque esta es la razón para la que fuimos salvos y para la que continuamos evangelizando. Esta edificación mutua fortalece la comunidad y amplía su impacto misionero.

Y hace falta que recapacitemos sobre cómo hemos bajado la cabeza y no hemos considerado seriamente como iglesia local nuestra responsabilidad en la tarea de que todo linaje, pueblo, tribu, lengua y nación sean alcanzados a través del granito de arena que pueda contribuir cada iglesia. Esta reflexión nos llama a un compromiso activo y colectivo con las misiones globales.

“Si nuestro Maestro regresara hoy y encontrara millones de personas no evangelizadas y buscara, como por supuesto lo haría, de nosotros una explicación, no puedo imaginar cual le tendríamos que dar. De una cosa estoy seguro: que de la mayoría de las excusas que estamos acostumbrados a dar ahora con tan buena conciencia, entonces nos avergonzaremos por completo de ellas”. Anónimo

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Ricardo Daglio

Ricardo Daglio

Ricardo estuvo pastoreando por 16 años en Salto, Uruguay. Desde el 2008 pastorea la Iglesia Bíblica de Villa Regina (UCB) en Villa Regina, Río Negro, Argentina. Está casado con Silvina y tienen tres hijos: Carolina, Lucas y Micaela. Estudio en el Instituto Bíblico de la Unión de Centros Bíblicos (1983-1986). Continuó su capacitación en el Instituto Integridad y Sabiduría (2017-2019) y obtuvo su Maestría en Ministerio Bíblico en The Master's Seminary (2021-2024)