El Dónde, el Quién y el Cómo de la Misión de la Iglesia

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Por tanto, amados míos, como siempre habéis obedecido, no como en mi presencia solamente, sino mucho más ahora en mi ausencia, ocupaos en vuestra salvación con temor y temblor, porque Dios es el que en vosotros produce así el querer como el hacer, por su buena voluntad. Haced todo sin murmuraciones y contiendas, para que seáis irreprensibles y sencillos, hijos de Dios sin mancha en medio de una generación maligna y perversa, en medio de la cual resplandecéis como luminares en el mundo; asidos de la palabra de vida, para que en el día de Cristo yo pueda gloriarme de que no he corrido en vano, ni en vano he trabajado. – Filipenses 2:12-16

Tres elementos esenciales estructuran esta porción de la Escritura. Estos tres elementos son el dónde, el quién y el cómo de la misión de la iglesia que constituyen la conclusión de lo que Pablo inició a exponer a los Filipenses en 1:27 y que finaliza en Fil. 2:18.

La iglesia ahora es testigo de Cristo y su misión es predicar el evangelio a toda criatura (Mt. 28:18-20)

Para contexto, debemos entender que ante la circunstancia de Pablo en la cárcel, él desea que los Filipenses comprendan que, aunque él está preso, ellos comparten sus prisiones y participan en la defensa y confirmación del evangelio (Fil. 1:6-7). Les muestra cómo nada ha logrado impedir el avance del evangelio (Fil. 1:12). No hay nada que pueda detener el testimonio de Cristo. Pero ahora anhela que ellos también sean testigos de Él y que sepan que, en este sentido, la vida de ellos funciona como un arma eficaz en contra de quienes se oponen al evangelio.

Ellos experimentan los mismos padecimientos que Pablo, pero que también padeció Cristo. Esto es lo que se especifica en Fil. 2:5-8. El propósito de esa profunda sección —no solo de Filipenses, sino de todo el Nuevo Testamento— es recordarles que, para ser efectivos en un mundo perdido y oscuro, deben poseer la mente de Cristo y dejar de vivir en posibles conflictos internos que sean motivados por contiendas, vanagloria o por un sentido de superioridad sobre el prójimo (Fil. 2:3). Situaciones como las de Evodia y Síntique en el capítulo 4 evidencian que Cristo estaba siendo formado en ellos; la obra había comenzado, pero aún no se había completado (Fil. 4:2).

Estaban creciendo y defendiendo el evangelio. No obstante, eso no era justificación para no esforzarse por cambios de mente, corazón y conducta que les permitiera demostrar que una vida de obediencia siempre es necesaria y esencial para un testimonio eficaz como iglesia de Cristo.

Entonces, previo a esta exhortación a una obediencia tangible, concreta y evidente, les recuerda que Cristo es el máximo ejemplo de obediencia y sumisión. Cristo vino con una misión del Padre y completó su obra de redención y compró Su iglesia a través de su sangre (Hch. 20:28). La iglesia ahora es testigo de Cristo y su misión es predicar el evangelio a toda criatura (Mt. 28:18-20). Para esto, la iglesia debe recordar dónde hace su misión; quién hace la misión; y cómo se hace la misión.

Dónde se lleva a cabo la misión de la Iglesia (v. 15)

Contexto de Filipos

Filipos era una ciudad griega estratégica en el noreste de Macedonia, ubicada sobre la Vía Egnatia (ruta comercial romana) y cerca del río Estrimón, lo que la hacía un centro cosmopolita. La región, rica en minas de oro, atrajo a Filipo II de Macedonia (padre de Alejandro Magno). Anexó la zona, fortificó el pequeño pueblo de Crénides (que significa “pequeña fuente”) y lo renombró Filipos en su honor.

Estamos llamados a estar en el mundo, pero no ser del mundo, brillando como luminares en medio de la oscuridad.

Los romanos conquistaron la región en el siglo II a.C., y tras la batalla de Filipos (42 a.C.), donde Octavio y Marco Antonio derrotaron a Bruto y Casio, la ciudad recibió privilegios especiales como colonia romana (Hechos 16:12). Esto significaba que sus ciudadanos disfrutaban de derechos romanos, exención de impuestos y orgullo patrio, lo que fomentaba un ambiente de arrogancia, idolatría y hostilidad hacia el evangelio.

Un mundo torcido y perverso

Pablo describe el mundo como una “generación maligna y perversa” (Fil. 2:15; Deuteronomio 32:5). Este mundo se caracteriza por:

  • Idolatría → Filipenses 3:19
  • Inmoralidad → Filipenses 3:19
  • Oposición → Filipenses 1:28 — Recuerden que no tenemos lucha contra carne y sangre (Ef. 6:12=.
  • Enemistad con la cruz → Filipenses 3:18 — El evangelio es una necedad para los incrédulos.

Frente a estas características, la iglesia no debe ser ingenua. No puede caer en simplezas (Romanos 16:18-19). Esto puede ocurrir de muchas maneras: a través música, el contenido inapropiado de internet, amistades, etc. La igelsia no puede vivir como antes (Efesios 2:2). Tiene que recordar la condición pasajera del mundo (1 Corintios 7:31).

La misión de la iglesia se lleva a cabo precisamente en medio de este mundo torcido y perverso, no aislada de él. Jesús oró para que el Padre nos guardara del mal, no para que nos quitara del mundo (Juan 17:15). Estamos llamados a estar en el mundo, pero no ser del mundo, brillando como luminares en medio de la oscuridad.

Quién lleva a cabo la misión de la Iglesia (v. 15)

Son los hijos de Dios. La religión no puede hacer esto. Las personas regeneradas son las que tienen un mensaje que compartir.

  • Juan 1:12 recuerda que los hijos de Dios son los que han creído en Cristo. Los inconversos no tienen el derecho ni la regeneración de sus corazones para tomar este mensaje y darlo a conocer (Sal. 50:16; Hechos 19:13-14).
  • 1 Juan 3:1 en adelante describe a los hijos de Dios. Hay una declaración y una descripción que no puede ser pasada por alto. Los hijos de Dios se purifican con la esperanza de ver a Cristo (1 Jn. 3:3); permanece en Cristo (1 Jn. 3:6); hace justicia (1 Jn. 3:7); no practica el pecado (1 Jn. 3:8-9).

Los fariseos decían que Dios era su padre, pero no lo era (Juan 8:44). Los fariseos tomaron el “buen camino” para apartarse de Dios porque usaban sus actos religiosos para compararse con otros, pero en realidad ignoraban la justicia de Dios para la justificación de sus almas (Lucas 18).

Y muchas otras cualidades de los hijos de Dios que no hay que pasar por alto, ayudan a comprender el valor de ellos en un mundo perverso: Los hijos de Dios son guiados por el Espíritu de Dios (Romanos 8:14). Los hijos de Dios tienen el testimonio del Espíritu de que son hijos de Dios (Romanos 8:16). Los hijos de Dios andan como hijos de luz (Efesios 5:7-10). Los hijos de Dios son llamados a estar en medio (v. 15) — Jesús rogó que el Padre nos guardara del mal, no que nos quitara del mundo. Los hijos de Dios viven de manera distinta al mundo (Fil. 2:15 “sin mancha”) — esto refleja una evidencia externa como resultado de una condición interna y en contraste con la generación maligna y perversa. Los hijos de Dios son diferentes (2 Corintios 6:14-7:1) y son imitadores de Dios (Efesios 5:1).

Una vida de quejas y contiendas es un testimonio lamentable en el mundo.

Solo los hijos de Dios, regenerados por el Espíritu, pueden llevar a cabo la misión, porque solo ellos han sido transformados y poseen el mensaje de vida.

Cómo se lleva a cabo la misión de la Iglesia (vs. 12-16)

Pablo expresa una serie de imperativos (mandatos) que señalan al contexto de los Filipenses (y a todos en general) y que son necesarios para que la misión de la iglesia sea efectiva.

Una vida de obediencia (vs. 12-13)

Pablo exhorta a ocuparse en la salvación con temor y temblor, recordando que es Dios quien obra en nosotros tanto el querer como el hacer (v. 13). La salvación aquí no se refiere a la conversión, sino al espectro completo de la redención con miras a la aparición de Cristo. Los hijos de Dios viven en obediencia ante la expectativa del regreso de Cristo. La obediencia no es opcional; es la evidencia de que Dios está obrando en nosotros.

Una vida de gratitud y comunión (v. 14)

Una vida de quejas y contiendas es un testimonio lamentable en el mundo. Los creyentes pueden vivir sin murmuraciones y contiendas porque conocen a un Dios soberano y bienhechor. Los cristianos que viven de queja en queja se asemejan al pueblo de Israel. Israel era, según Deuteronomio 32, una nación torcida y perversa. “Moisés lo sabía. Pecaron contra Dios al quejarse; y Moisés se quejó, Aarón se quejó, Miriam se quejó, los israelitas se quejaron. Llegás al libro de Números y pensás que quizás aprendieron algo, pero están quejándose a lo largo de todo el libro de Números”. (MacArthur)

Una vida que no puede ser señalada y que no tiene mezcla (v. 15)

“Irreprensibles y sencillos” es lo que comunica. Los hijos de Dios son luz — “resplandecéis” los creyentes alumbran (Mateo 5:14-16). Así como un joyero utiliza un paño negro para destacar las joyas, de la misma manera los cristianos que viven en obediencia destacan en un mundo oscuro por el pecado y la perversidad.

Sostienen y predican el evangelio (v. 16)

Esta es la herramienta imprescindible. La iglesia sostiene la palabra de vida, proclamándola con valentía en medio del mundo, para que el testimonio sea eficaz y glorifique a Cristo. Las vidas que reflejan a Cristo son una bendición, pero la conducta por sí misma no salvará las almas, se precisa la palabra de verdad, el evangelio que es poder para salvación (Ro. 1:16-17).

Conclusión

Filipenses 2:12-16 nos presenta el dónde (en medio de un mundo torcido y perverso), el quién (los hijos de Dios regenerados) y el cómo (a través de obediencia, gratitud, pureza y proclamación del evangelio) de la misión de la iglesia. Pablo, desde la cárcel, recuerda a los Filipenses que su vida debe ser un testimonio vivo de Cristo, siguiendo su ejemplo de humildad y obediencia. Que esta verdad nos impulse a vivir de manera que nuestro testimonio sea un arma eficaz contra la oposición, brillando como luminares en la oscuridad y sosteniendo la palabra de vida para la gloria de Dios.

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Ricardo Daglio

Ricardo Daglio

Ricardo estuvo pastoreando por 16 años en Salto, Uruguay. Desde el 2008 pastorea la Iglesia Bíblica de Villa Regina (UCB) en Villa Regina, Río Negro, Argentina. Está casado con Silvina y tienen tres hijos: Carolina, Lucas y Micaela. Estudio en el Instituto Bíblico de la Unión de Centros Bíblicos (1983-1986). Continuó su capacitación en el Instituto Integridad y Sabiduría (2017-2019) y obtuvo su Maestría en Ministerio Bíblico en The Master's Seminary (2021-2024)