Serie: Una salvación tan grande
“Porque a los que de antemano conoció, también los predestinó a ser hechos conforme a la imagen de su Hijo, para que Él sea el primogénito entre muchos hermanos; y a los que predestinó, a esos también llamó; y a los que llamó, a esos también justificó; y a los que justificó, a esos también glorificó”.
Romanos 8:29-30
La Teología MacArthur-Mayhue afirma con precisión que “el estudioso de las Escrituras llega al pináculo de la teología cristiana cuando aborda el tema de la salvación, porque los temas y los asuntos que se tratan en el estudio de la salvación tienen muchísimo que ver con el corazón mismo del evangelio y con el núcleo central de la historia redentora”. Por esta razón, es fundamental explorar este concepto en profundidad, reconociendo su relevancia eterna, y es lo que haremos en este sexto artículo de la serie “Una Salvación tan Grande”.
Cuando se menciona el tema de la salvación, es normal que los cristianos piensen en un aspecto de la conversión. Eso es verdad en el sentido de que la salvación se hace efectiva en ese momento, pero no es una idea completa, ya que abarca mucho más. La salvación comenzó en la eternidad pasada cuando Dios puso su amor elector en pecadores que no lo merecían y determinó salvarlos. Pero además, esta salvación continua cuando se ven sus frutos de santificación en los que ha salvado y finaliza cuando esa persona redimida llega a ser glorificada al morir.
Una persona no tiene que entender todos estos vocablos para ser salva, pero entenderlos ayuda a clarificar más lo que la salvación significa.
Piensen en una cadena cuyos eslabones no pueden separarse. La realidad es que la salvación se experimenta a lo largo de toda la vida, involucrando la conversión en el pasado, la santificación en el presente y la glorificación en el futuro en la presencia de Dios. Por eso, no se puede hablar del tema de la salvación tocando solo un aspecto sin tener en cuenta los demás, ya que cada uno depende del otro para una comprensión integral.
Hablar de la justificación sin tener en cuenta la santificación lo hace un poco complejo, porque estos elementos están interconectados. La mejor manera de definir esto es como Dios lo define en Romanos 8:29-30. En este pasaje, Pablo se expresa con el aspecto indefinido (un tema del idioma griego) de todos los verbos que usa (predestinó, justificó y glorificó; en lugar de predestinará, justificará y glorificará), lo que enfatiza la certeza y la completitud de la obra de Dios.
Los que fueron conocidos fueron predestinados y los que fueron predestinados fueron llamados y los que fueron llamados fueron justificados y los que fueron justificados han sido glorificados. Una persona no tiene que entender todos estos vocablos para ser salva, pero entenderlos ayuda a clarificar más lo que la salvación significa y, por sobre todas las cosas, permite que cada uno tenga una visión más gloriosa de Dios y una vida más dedicada en adoración a Su persona.
La Biblia habla mucho sobre la salvación y usa muchos conceptos para explicarla. Pero nosotros vamos a simplificarlo en tres partes y en los próximos artículos vamos a hablar sobre las palabras que se relacionan con cada parte de la salvación, y que tienen que ver algunos aspectos de lo que Dios hace antes de la salvación, al momento de la conversión y luego cosas que hace que tiene que ver con el futuro de los creyentes.
Volviendo al pasaje de Romanos 8:29-30, me gustaría mencionar algunas cosas. Aunque no estamos haciendo un estudio exhaustivo del pasaje como lo haríamos en una predicación expositiva, nuestro objetivo es destacar textos que nos ayudan a entender mejor la enseñanza bíblica.
La Salvación es un Propósito de Dios
El texto, desde Romanos 8:28, permanentemente señala que Dios es el iniciador de la salvación, no el hombre. Otros textos señalan esto, como Gálatas 4:4 y Romanos 8:32. Todo lo hace Dios. Él envió a Su Hijo, el Hijo hizo la obra, el Padre envía el Espíritu Santo. Dios ha hecho todo. Y este concepto es crucial para comprender la gloriosa verdad que muchas veces malinterpretamos sobre “todas las cosas ayudan a bien” o mejor dicho “todas las cosas cooperan para bien”.
La salvación no es una obra humana, sino una iniciativa divina desde la eternidad.
Por eso, todos los verbos que tenemos en estos versículos están en el modo aoristo (que en griego significan una acción completada en el pasado). Cuando Dios dice que también los glorificó es, en un aspecto, la cosa más bendita que podemos leer. Para Dios esto ya ocurrió. Es decir que para Dios la justificación de sus hijos es tan real como la glorificación. ¿Lo es para tu vida? Por eso es que Pablo dice en 8:30 ¿Qué pues diremos a esto?
En Romanos 8:29-30 Pablo presenta el plan eterno y glorioso de Dios que se realiza en cinco pasos: presciencia, predestinación, llamamiento, justificación y glorificación. Cada uno de estos pasos es vital e importante para lograr el plan completo de Dios. Pablo los presenta en un orden específico: el llamamiento en el centro, con dos pasos a cada lado. En un lado están la presciencia y la predestinación, y en el otro lado están la justificación y la glorificación. Este orden resalta la simetría y la completitud del propósito divino.
La Salvación es de Dios
La salvación no es una obra humana, sino una iniciativa divina desde la eternidad. Todo el proceso descrito en Romanos 8:29-30 subraya que Dios es el autor y consumador de nuestra salvación, asegurando que nada quede al azar o a nuestra capacidad limitada.
La Salvación es por Gracia
La gracia de Dios es el fundamento de la salvación, un favor inmerecido que transforma pecadores en hijos de Dios. Sin la gracia, no habría esperanza, ya que nuestras obras no pueden merecer la redención.
La Salvación es Soberana
Dios ejerce su soberanía en cada paso de la salvación, eligiendo, llamando y justificando según su voluntad eterna. Esta soberanía garantiza que el plan de Dios se cumpla sin fallas, independientemente de las circunstancias humanas.
La Salvación es Eficaz
La salvación no es un intento fallido, sino una obra eficaz que logra su propósito. Cada eslabón de la cadena en Romanos 8:29-30 demuestra que lo que Dios inicia, lo completa con poder irresistible.
La Salvación es Eterna
La salvación trasciende el tiempo, comenzando en la eternidad pasada y culminando en la eternidad futura. Su eternidad asegura que nada pueda separarnos del amor de Dios en Cristo.
La Salvación es Gloriosa
Finalmente, la salvación revela la gloria de Dios, transformándonos a su imagen y llevándonos a una adoración eterna. Esta gloria nos motiva a vivir en gratitud y obediencia.
Definición de la Salvación
La salvación es la liberación de la ira de Dios por medio de Cristo, un rescate eterno que nos libera del pecado y nos restaura a una relación con el Creador. Para una comprensión completa, consideremos preguntas clave.
¿Quién participa?
He aquí las tres posiciones más populares.
- Pelagianismo: El hombre salva a sí mismo.
- Arminianismo: Dios salva a los que le escogen, con la ayuda de la gracia preveniente.
- Calvinismo (Biblia): Dios salva a los que Él escoge, por su gracia soberana.
¿Quién participa? (En términos teológicos)
Existen dos maneras de considerar esto.
- Sinergismo (sin: con; ergon: obrar): Salvación como una cooperación entre Dios y el hombre.
- Monergismo (mono: solo; ergon: obrar): Dios obra solo en la salvación.
¿De qué somos salvados?
Somos salvados de la ira de Dios, la justa respuesta divina al pecado que nos condena eternamente.
Los términos que se usan en la Biblia
Antiguo Testamento
En el Antiguo Testamento, verbos y sustantivos se utilizan para describir salvar, liberar, defender, guardar, auxiliar, liberación, salvación, etc. Por ejemplo:
- Victoria sobre los enemigos (Números 10:9).
- Liberación de la cautividad (Éxodo 14:13).
- Auxilio en la necesidad (Éxodo 2:17).
- Preservación en la persecución (Jeremías 14:8).
- Salvación del pecado (Jeremías 17:14).
Nuevo Testamento
En el Nuevo Testamento, verbos y sustantivos se utilizan para salvar, liberar, rescatar, un redentor, libertador o salvador. Tenemos que entender el contexto para saber de qué salvación se trata, cuál es la situación peligrosa de la cual alguien es salvado. Porque no siempre la salvación tiene que ver con la salvación de la ira de Dios (Ej. 1 Timoteo 2:15). Por ejemplo:
- Sanidad de una enfermedad (Mateo 9:21).
- Salvación del pecado (Mateo 1:21).
- Liberación del peligro (Mateo 8:25).
- Liberación de la esclavitud (Lucas 1:71).
Ahora regresamos a nuestro modelo de enseñanza que tiene que ver con los tres aspectos de la salvación: Pasado (Pre-conversión), Presente (Conversión) y Futuro (Pos-conversión). En esta oportunidad avanzaremos todo lo posible con el primero.
Pre-Conversión
Tres son los términos que debemos considerar sobre esta etapa (dentro de todos los más destacados): Gracia – Elección – Llamamiento. En este artículo, nos enfocaremos en el concepto de la gracia, ya que es el fundamento de todo el proceso salvífico.
Gracia (el único que veremos hoy)
Perspectivas sobre la gracia divina
Los primeros tres términos no son evangélicos, pero es importante contrastarlos para apreciar la verdad bíblica:
- Pelagianismo: Dios ha otorgado a todos libre albedrío que capacita al hombre para salvarse a sí mismo.
- Catolicismo: Dios asiste al ser humano en su búsqueda de la salvación.
- Universalismo: La cruz proveyó favor inmerecido para todos, así que al final todos serán salvos.
- Arminianismo: Remueve los efectos del pecado y permite que colaboremos junto con Dios en la salvación. Esto implica tener una alta estima de la capacidad del hombre, lo cual la Biblia no enseña. La doctrina del pecado elimina esta posibilidad.
- Calvinismo o La Biblia: Todo hombre es condenado y es Dios quien escoge, busca y salva a algunos.
La gracia bíblica
Dos sentidos para la palabra gracia en la Biblia, cada uno revelando aspectos distintos de la bondad de Dios.
- Gracia común: Dios, en Su gran bondad, da bendiciones inmerecidas a todo ser humano. a) ¿Qué se da a todos? Cosas que no merecen (lo mismo que la gracia para la salvación que no se merece):
- Dios es bueno para con todos (Salmos 145:9; Lucas 6:35).
- Dios suple las necesidades de todos (Génesis 27:28; Salmos 65:9; Hechos 14:17).
- Dios mantiene la creación para beneficio de todos (Job 37:13; Mateo 5:45).
- Dios refrena el avance del pecado para todos (Génesis 6:3; 2 Tesalonicenses 2:6-7, cp. Romanos 13 y Romanos 2:14-15).
- Dios demora el juicio de todos (Génesis 8:21-22; Romanos 2:4; 2 Pedro 3:9). b) ¿Cómo es la gracia común?
- La gracia común puede ser resistida (Isaías 26:10).
- Es posible gracias a la cruz (Colosenses 1:20).
- No puede salvar (Romanos 10:14). c) ¿Por qué Dios da la gracia común?
- Para poder salvar a los escogidos (2 Pedro 3:9-10; 1 Timoteo 2:4).
- Para glorificarse a través de la manifestación de Su bondad (Lucas 6:35) y juicio (Romanos 2:5).
- Gracia especial: Dios salva a algunos aunque no lo merecen. a) La salvación es por gracia (Tito 2:11):
- El remanente es escogido por gracia (Romanos 11:5; Efesios 1:4-6, cp. Gálatas 1:15).
- Somos regenerados por gracia (1 Pedro 1:3).
- Creer es por gracia (Hechos 18:27).
- Somos justificados por gracia (Romanos 3:24; Tito 3:7).
- El perdón viene por gracia (Efesios 1:7-8).
- Somos santificados por gracia (2 Pedro 3:18; Romanos 5:2, 6:11-23; Hebreos 4:16, 13:9).
- Los dones espirituales se otorgan por gracia (Romanos 12:6).
- La gracia es suficiente (2 Corintios 12:9).
- La gracia da vida eterna (Romanos 5:21). b) La gracia viene por fe, la cual a su vez es una manifestación de la gracia, ya que Dios la regala (Efesios 2:8). c) La gracia es inmerecida (Efesios 2:9; 1 Corintios 1:26-31, 4:7). d) La gracia es gratis (Romanos 6:23, 11:6; Apocalipsis 22:17). e) La gracia especial es irresistible (Efesios 2:5, cp. Jeremías 24:7, 31:33; Juan 6:44; Romanos 6:18, 8:2). Si el Padre no le trajere (arrastrar en griego), nadie puede venir a Cristo.
Implicaciones para nuestras vidas
- La gracia común (Hechos 14:17): Nos invita a reconocer la bondad de Dios en las bendiciones diarias y a usarla como puente para compartir el evangelio.
- La gracia especial (Efesios 1:6): Nos lleva a una adoración profunda, sabiendo que nuestra salvación es un don soberano de Dios, motivándonos a vivir en gratitud y obediencia eterna.
Conclusión
Romanos 8:29-30 nos presenta la salvación como un plan eterno y soberano de Dios, desde la presciencia hasta la glorificación. Al entender que la salvación es de Dios, por gracia, soberana, eficaz, eterna y gloriosa, nuestra visión de Él se engrandece. La gracia, tanto común como especial, revela su bondad inmerecida, confrontando perspectivas erróneas y afirmando que Dios salva a quienes Él escoge. Que esta verdad nos impulse a adorar a Dios con mayor devoción y a proclamar su salvación tan grande con claridad y pasión.

